Presentación

La Real Academia de Ciencias Médicas de Cantabria

Actualmente denominada Real Academia de Medicina de Cantabria, nació de la necesidad de disponer de un lugar de encuentro entre los profesionales de las disciplinas biomédicas, hoy separadas en campos como la Medicina, la Farmacia, o la Veterinaria, pero pertenecientes a un mismo tronco originario de saber y ciencia.

La  fundación, impulsada por su comisión gestora y muy especialmente por Francisco Vázquez de Quevedo, se hace efectiva en 1980. Fue la primera iniciativa en Cantabria para la creación de una Real Academia profesional y científica, que agrupase a los distintos estamentos y personas de la sanidad.

La Real Academia de Ciencias Médicas nació por supuesto sin ánimo de lucro, aconfesional, apolítica, y con la firme voluntad de servir de espacio de reflexión y difusión de las Ciencias Biomédicas. De los esfuerzos de la comisión gestora, encabezada por su primer Presidente, Francisco Vázquez de Quevedo, y del apoyo del Delegado Territorial de Sanidad y Seguridad Social, Vicente-Diego Bedia Trueba, nació (y se consolidó a lo largo de sus primeros años) esta corporación. Desde entonces, y durante cerca de 25 años la Real Academia ha ido creciendo tanto en miembros y en prestigio como en alcance docente. Casi dos centenares de trabajos han sido expuestos, por diversos ponentes, ante los miembros de la Real Academia en sus Sesiones mensuales. Se han publicado memorias y resúmenes de actividades, y se ha recogido información audiovisual y escrita de todos esos trabajos.

 

 

 

 

 

Cabe señalar que cuando se fundó la Real Academia de Ciencias Médicas no había ninguna otra Real Academia en Cantabria, y aún hoy en día siguen sin existir. No tenía Cantabria la tradición universitaria de esas otras regiones que en el país fueron adelantadas en el mundo de la cultura a través de sus universidades. Esa fue una de las primordiales razones de intentar suplir una clara deficiencia con una Real Academia que agrupase la Medicina, la Farmacia y la Veterinaria. Hoy, la Real Academia de Medicina de Cantabria permanece relativamente sola en un panorama donde no existen iniciativas similares. Desde su dirección, no obstante, se anima y se ofrece apoyo y colaboración a aquellos que quieran seguir estos pasos, para fomentar en conocimiento científico y el tejido social y cultural de nuestra región..

Un aspecto esencial para entender el futuro que se plantea para la Real Academia de Medicina de Cantabria es el contexto de su cambio de nombre y de su situación estatutaria. En Septiembre de 2003, coincidiendo con el inicio del año lectivo, la Academia de Ciencias Médicas convocó una Asamblea General Extraordinaria a fin de tomar importantes decisiones. La primera, adaptar los Estatutos de la corporación a la legislación vigente. Y en segundo lugar, se tomó una decisión institucional crucial, y se pasó de una Academia de Ciencias a ser la Real Academia de Medicina de Cantabria.

Este último objetivo se encaminó a cumplir con todos los trámites administrativos necesarios para que dicha  Academia de Medicina de Cantabria se incorporara al Instituto de España y, a partir de 2006, pasó a denominarse Real Academia de Medicina de Cantabria.

El Dr. Vázquez de Quevedo, Presidente entonces de esta corporación y fundador de la misma, entregó la Presidencia de la institución que ha guiado durante dos décadas, proponiendo al Dr. Val Bernal, a fin de que constituyera una nueva Junta Directiva, que fue aprobada por la Asamblea, por unanimidad. Y en la primera reunión de la Junta Directiva después del cambio, el Presidente Dr. Val Bernal propuso llevar a la Asamblea el nombramiento del Dr. Vázquez como Presidente de Honor de la Corporación, como corresponde al que ha sido mantenedor y espíritu de la institución durante su prolongada historia.

La nueva y a la vez antigua Real Academia de Medicina de Cantabria, bajo la tutela Dr. Berrazueta  trasladó su sede al Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Cantabria donde se encuentra actualmente.

La Real Academia de Medicina de Cantabria ha sabido integrar dentro de su actual organización a los distintos profesionales de las ramas afines a la Medicina, a aquellos que se incorporaron y fundaron la original Real Academia de Ciencias Médicas. Ante sí, la institución afronta el reto de establecer en Cantabria una corporación científica que colabore al desarrollo de las Ciencias Médicas y que pueda establecer contactos e intercambios culturales con otras Reales Academias del país, siempre en beneficio de un mayor nivel cultural y científico de los profesionales médicos y que redunde en beneficio de una precisa y eficiente asistencia al hombre enfermo.